Escuela de Reinvención y Cambio

Masriera Papallona
REINVENCIÓN PERSONAL Y PROFESIONAL
Proyecto Plataforma de contenidos de desarrollo personal:

– Escuela del Futuro. El Futuro está dentro de cada persona. La escuela
tiene como objetivo favorecer el camino que lleva a cuidar, procurar y mostrar lo mejor de cada persona con todo su potencial. El Futuro es una imagen, un deseo de realización de la propia vocación, una entrega que nos lleva a mostrar lo mejor y a favorecer en los demás la expresión de lo mejor de ellos mismos.
– Escuela de vida. Desarrollar a conciencia lo mejor de uno mismo es una forma de colaborar con la vida. Esta colaboración conlleva la construcción de lazos profundos con otras personas que han apostado por una mejora en la calidad de vida espiritual, tanto personal como colectiva. La exploración y cultivo consciente de la excelencia es un fenómeno que compromete, se contagia y se expande.
– Cooperativa emocional. Cuando diversas personas se ayudan mutuamente en pro del desarrollo de lo mejor de si mismas, forman una cooperativa emocional sin que a priori se lo hayan propuesto. Un trabajo en grupo hace que las personas se cohesionen de acuerdo al asunto que estén tratando. Cuanta más calidad tenga este asunto, más calidad tendrán las relaciones que en el grupo se establezcan.

Camino de reinvención: ¿Cómo?

– Reinventar la niñez. La niñez es la fase de la vida en la que tomamos las decisiones cuya consecución futura nos aportará la felicidad como adultos En necesario, pues, poner atención a nuestro niño interior. Él sabe lo que necesita para ser feliz. Esta sabiduría es natural y es sumamente resistente ante los códigos y conveniencias del mundo adulto. Reinventarse es redescubrir la propia niñez como fuente sabiduría. A menudo, el niño que fuimos -y somos- se expresa de forma incomprensible para nuestra identidad adulta. La tentación en estos casos es hacerlo callar castigándolo injustamente. Sin embargo, el niño seguirá expresándose de formas cada vez más contundentes. En según qué momentos, cuando el adulto sigue sin hacerle caso, optará por hacerse notar a través de una enfermedad, descontento, stress, angustia, depresión, fibromialgia o, incluso, atrayendo situaciones como mobbing, despidos o cualquier otra situación frustrante que parezca venir desde el exterior. Ante estas situaciones es necesario hacer honor a este niño dándole un lenguaje con el que él pueda comunicarse con nosotros y ayudar a que proclame lo que necesita.
– Reinventar nuestro origen. Nuestro origen y nuestro pasado adquieren una nueva dimensión cuando comprendemos que lo que somos y llegaremos a ser ya era conocido por este niño interior. A menudo sucede que lo que dificulta una visión de nuestro origen infantil es una historia transmitida por los padres. Esta historia, un conjunto de creencias que ellos pronunciaron acerca de nosotros mismos, es adoptada como si se tratara de una verdad. Precisamente por eso, porque es tan sólo una historia que otros nos contaron, puede ser narrada en primera persona por el niño, nuestro niño, protagonista verdadero de nuestra propia historia. Apropiarse de la narración acerca del propio origen es una forma de reinvención que nos llevará a conseguir una mayor soberanía y creatividad.
– Reinventar nuestro lugar en la sociedad. El lugar que ocupamos en la sociedad puede estar muy influenciado por el lugar que ocupamos en nuestra familia. Haciendo uso de nuestra creatividad podemos reinventar y redescubrir ese lugar e intensificar conscientemente su esencia. Es así como llegamos a descubrir un hilo conductor que permanece más allá de etapas finalizadas. A partir de ahí también podremos captar cuál es nuestro verdadero lugar en la sociedad a través de un trabajo con el que aportar lo mejor de nosotros mismos al funcionamiento de la comunidad. En este sentido, más que ser valorados por un trabajo concreto por el que se nos contrata, nuestra realidad es que somos seres de luz. Nuestra vocación proviene de esta luz y es por ella que estamos aquí.
– Reinventar y descubrir nuestro valor añadido personal. El valor añadido personal es la suma de aprendizajes y experiencias que vamos atesorando a lo largo de la vida. A menudo este tesoro suele permanecer inconsciente, invisible o poco valorado por uno mismo, aunque no para la mirada de los demás. Así, pues, la relación con las personas es el medio que hace posible la toma de conciencia de este hecho. Sin embargo, no es objetivo de este Valor Añadido Personal servir al ego de quien lo porta, sino, más bien, provocar en cada uno de nosotros una toma de conciencia acerca de cuál es nuestra auténtica y genuina aportación a la comunidad y cómo el acto de compartir humildemente la propia excelencia provoca que ésta se amplíe y se expanda.

Reinventarse: ¿Por qué?

– Debemos realizar una reinvención interna. Reinventarse no es sólo cambiar externamente sino, incluso, transformar la mirada. Transformar nuestra manera de ver las cosas nos ayuda a percibir valores más profundos en nuestro propio pasado y en nuestro presente. Reinventarse es mirar lo que en realidad somos, aceptando nuestros límites y contemplar nuestras excelencias como si se tratara de ofrendas que uno hace incondicionalmente al mundo.
– Conseguimos reinventar la vida
. En cada familia, en cada grupo generacional, subyace una idea sagrada acerca del significado que tiene la vida. En algún momento, producto de nuestra propia evolución, puede producirse algún choque entre esas creencias y aquellas necesidades que emergen de nuestra identidad personal en forma de anhelos que quisiéramos ver cumplidos. Reinventar la mirada acerca de la vida y de nuestro origen cultural nos hará ver que todo forma parte de un mismo hilo conductor. Nuestro pasado ayuda a nuestro presente; nuestro presente ayuda a nuestro futuro.
– Tenemos que reinventar el propio valor añadido. Una persona que, por ejemplo, ante un potente cambio en su vida, estuviera en la tesitura de tener que empezar desde cero, podría darse cuenta de que lo que ha provocado tal situación no es otra cosa que su propio desarrollo. Así, pues, es el crecimiento de esta semilla interior la que va orientando nuestros pasos incluso en situaciones críticas, las cuales parecen haber sido generadas para poner a prueba nuestros valores. La prueba del algodón de nuestro Valor Añadido está en la capacidad para aplicar nuestros conocimientos en situaciones difíciles. El Valor Añadido Personal es el peso que tiene la propia competencia.

Reinvéntate: ¿Para Qué?

– Para crecer. Crecer es respetar al origen, valorar lo que hemos sido y detectar que en nosotros habita un mismo ser de luz a lo largo del tiempo. Este ser que permanece nos pide cambios continuos; nos pide que percibamos lo temporal y que no nos aferremos a nada con tal de seguir nuestra progresión.
– Para conocerse a sí mismo. Conocerse a uno mismo es permitir que otros nos conozcan, que el mundo perciba de nosotros lo mejor que habita en nosotros. Nos reinventamos para que nuestra vida sea cada vez más diáfana y transparente.
– Para aprender a vivir. En nosotros puede haber un parte conformista que, cuando las cosas van bien, no quiere cambios. Sin embargo, el cambio actúa en todo momento. Todos los días se produce una oportunidad para mejorar, progresar, arriesgar y aprender. Captar este hecho es comprometerse en percibir avances y hallazgos. Aprender a vivir comporta reinventar la mirada hasta entrenarla en el arte de establecer alianzas con el cambio continuo.
– Para reconocer nuestro origen y descubrir nuestro destino. Nuestro origen, lo más esencial de nosotros mismos, es la fuente de la vida. Contemplarlo es captar la energía de amor que guía nuestra vida.

Hallazgos potenciales:

– Nuestro mejor hallazgo está en nosotros mismos, sólo hemos de descubrirnos ante nosotros mismos y potenciarlo. Se podría decir que, más allá de las etiquetas y convenciones con que solemos presentarnos, cuando nos mostramos tal como somos ante los demás es cuando nuestra creatividad natural crece. Reinventarse es transgredir una serie de normas que nos obligaban a ser lo que no éramos
– Direccionalidad en nuestra vida, utilizar nuestra dirección asistida para nuestras emociones (Control emocional). Nuestras emociones pueden estar condicionadas por creencias, muchas de las cuales son heredadas y rara vez han sido cuestionadas. Suposiciones y generalizaciones no contrastadas relativas a nuestras posibilidades y límites pueden dar lugar a que optemos por luchar por metas que no corresponden con nuestra esencia. Desprogramar estas creencias favorecerá tanto a nuestras emociones como a nuestra salud.
Debemos ubicar un mapa en nuestra cabeza, en el que las ciudades son emociones, y éstas, participes constantes del viaje más inexorable de nuestras vidas. La ciudad en la que vivimos es percibida según como nos vemos a nosotros mismos. Si nuestra actitud fomenta la participación y el cambio, podremos captar la ciudad como una fuente de oportunidades para nuestro desarrollo personal.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: